¿Qué son las metonimias y la connotación?
- Polo Sanchez-Valle
- 8 dic 2024
- 2 Min. de lectura
La metonimia es una de las características básicas de la comprensión. Los seres humanos somos incapaces de comprender la imagen ilimitada y global de una persona, organización o destino turístico en su totalidad. Por ello, es muy común que las personas tomen un elemento bien comprendido o fácil de percibir de algo y lo utilicen para representar esa cosa en su totalidad o en otro aspecto de ella. En pocas palabras, las metonimias funcionan asociando un concepto con otro. Estructuran no solo nuestro lenguaje, sino también nuestros pensamientos, actitudes y acciones. Una de sus principales características es que brindan acceso a conocimientos que antes estaban ocultos o eran inalcanzables.
Por otro lado, la connotación nace de significados más abstractos y se genera a través de la interacción de los mensajes con los sentimientos y emociones del usuario y los valores de su cultura. La metonimia y la connotación se consideran los dos mecanismos más importantes para el cambio de imagen. Aunque estos dos procesos de comunicación tienen efectos diferentes (cognitivos y afectivos), uno no puede funcionar sin el otro. La metonimia y la connotación no solo son muy comunes en nuestro lenguaje y razonamiento cotidianos, sino que también están muy presentes en la música, el cine y el arte contemporáneo... También son muy comunes en el branding y la publicidad, donde es crucial codificar la mayor cantidad posible de información positiva en una única representación. Nos gustan las metonimias y sus connotaciones relacionadas como medio para transmitir una imagen. Creemos que al definir cuidadosamente las metonimias y connotaciones apropiadas y colocarlas en el centro de cada aspecto de un evento (antes, durante y después), ayudarán a gestionar, instigar y establecer mejor un cambio de imagen positivo... orgánicamente.

¿Cómo lo hacemos?
En primer lugar, le ayudaremos a definir sus objetivos teniendo en cuenta a todos los stakeholders importantes, con la imagen y la reputación siempre en el primer lugar de la lista. A continuación, realizaremos un diagnóstico de su identidad y un análisis DAFO (fortalezas, debilidades, oportunidades, amenazas) para determinar dónde se encuentra y dónde quiere estar en términos de imagen y reputación.
La siguiente etapa es subdividir los objetivos de imagen en componentes, separando los aspectos cognitivos y afectivos. En el lado cognitivo, determinamos los mensajes importantes para cada audiencia y las estrategias a implementar, de modo que podamos crear las metonimias adecuadas que lo redefinirán. En el lado afectivo, integramos los elementos subjetivos asociados para crear sentimientos y cambios positivos en las emociones. Luego definimos las connotaciones adecuadas, teniendo siempre en cuenta el inmenso poder del encanto y la vinculación. Finalmente, integramos estos elementos en la planificación e implementación de cada aspecto de un evento o portafolio de eventos. También buscaremos maximizar el efecto de las metonimias y las connotaciones capitalizando el poder del emparejamiento de imágenes coordinado y el co-branding entre marcas y eventos coincidentes.












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